25 de Octubre de 2014

Antecedentes

Antecedentes
El suministro de agua representa un factor muy importante, indispensable para el desarrollo urbano e industrial de cualquier ciudad. Monterrey a través de su historia, ha luchado contra las adversidades que implican encontrarse ubicada en una zona semidesértica, con períodos cíclicos de sequías prolongadas y por contraste de abundancia de lluvias.

En 1878 se construyó el primer sistema de agua entubada en Monterrey. Iba desde una acequia llamada de Las Quintas, al pie del Cerro del Obispado, hasta una fuente instalada en la plaza principal, donde la gente podía abastecerse de agua. Es hasta principios del siglo pasado, cuando se inicia la construcción de un moderno sistema de agua potable y drenaje sanitario, planeado para dar servicio a una población de 200,000 habitantes. El Gobierno del Estado, siendo en esa época Gobernador el Gral. Bernardo Reyes, concesiona la construcción y prestación de los servicios a una empresa canadiense, de Toronto, Canadá, constituyéndose para tal efecto, en mayo de 1906, la empresa Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey (The Monterrey Water Works and Sewerage Company, Limited).

La concesión se otorgó por 99 años, teniendo el Gobierno del Estado el derecho de comprar la compañía después de transcurridos 40 años después de que se pusieran en servicio las obras construídas.

De acuerdo con los estudios técnicos realizados, se consideraron dos fuentes de abastecimiento de agua. Una de ellas, una galería de infiltración en el lecho del río Sta. Catarina, a la altura de San Jerónimo, conduciéndose el agua por gravedad a un Tanque construído en las faldas del cerro del Obispado. La otra fuente se obtuvo de un manantial conocido como La Estanzuela, llevándose el agua hasta el Tanque Guadalupe, en la colonia Independencia. Las obras se terminaron y empezó a darse el servicio en 1909.

En 1912, ya estando en servicio las obras construídas, la galería de infiltración proporcionaba 538 l.p.s., mientras que del manantial de La Estanzuela se obtenían 94 l.p.s. Sin embargo, solamente el 25% de la población recibía los beneficios de los servicios, es decir, de 80,000 habitantes que se estimaba tenía la ciudad de Monterrey en esa época, solamente 20,000 estaban conectados a los servicios de agua y drenaje en sus casas.

En 1940 ya con una población de 190,074 habitantes, recibían el servicio solo el 63%, con lo cual se demostraba que la empresa no había construído las obras necesarias para atender la demanda creciente de la población, y no solo de las redes, sino también de obras de captación necesarias para incrementar el suministro de agua para el servicio doméstico y el industrial que empezaba a crecer aceleradamente.

Ante esta circunstancia, el Gobierno del Estado tuvo que afrontar el problema de la escasez de agua para la población, dando por resultado fuertes controversias con la empresa que se negaba a hacer más inversiones. Por fin, en 1945 y llevado el caso a la Suprema Corte de Justicia, se falló a favor del Gobierno del Estado, por lo que después de hacer los avalúos correspondientes y todavía tras arduas negociaciones, el Gobernador Lic. Arturo B. de la Garza dispuso la compra de la Compañía.

Se convino el pago de $ 8´270,000.00 por todos los bienes y derechos de la Compañía, para lo cual, el Gobierno del Estado obtuvo un préstamo de Nacional Financiera, S.A., firmándose el convenio correspondiente el 25 de julio de 1945.

Una vez que la empresa pasó a manos del Gobierno del Estado, celebró un Fideicomiso con el Banco Mercantil de Monterrey (hoy Banorte), para continuar con la operación cotidiana, con los mismos trabajadores de la empresa, que formaban parte del Sindicato de Electricistas, ya que la misma empresa canadiense operaba los servicios de Tranvías, luz, gas y fuerza motriz.

A pesar de esas obras, el crecimiento demográfico de la ciudad, aunado a la instalación de nuevas industrias y períodos de sequías recurrentes, provocaron que se tuvieran que implantar severas medidas de racionamiento del servicio.

Por esa razón, mediante Acuerdo Presidencial del 4 de marzo de 1954, se creó la Comisión de Agua Potable de Monterrey, como organismo dedicado a la investigación y estudios relativos a la captación y suministro de agua potable para Monterrey. En esta Comisión participaban la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la de Salubridad y Asistencia, el Banco Nacional Hipotecario, Urbano y de Obras Públicas, S.A. (ahora Banobras); el Gobierno del Estado de Nuevo León, el Ayuntamiento de Monterrey, el sector privado de la industria, el comercio y de propietarios de fincas urbanas, y representantes de colonias populares.

Dos años después, el Gobierno del Estado, mediante Decreto expedido el 30 de abril de 1956 (hace cincuenta años), expidió la Ley que crea a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, con el carácter de Institución Pública Descentralizada, con personalidad jurídica propia, cuyo objetivo sería prestar el servicio público municipal de agua y drenaje a los habitantes de la Ciudad de Monterrey, operando y administrando el sistema de agua y drenaje, pudiendo convenir con los municipios circunvecinos, la extensión de dichos servicios. Como órgano de gobierno se constituyó un Consejo de Administración, con representación del Gobierno del Estado, del Ayuntamiento de Monterrey, de los usuarios y del sector privado la Cámara de Comercio y la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces. (En el año 2000 se agregaría también, mediante modificación al Decreto de 1956, la Cámara de la Industria de Transformación).

En 1971, se inauguraron las Oficinas Generales en la Colonia Obispado, (en terrenos donde los canadienses habían construído el tanque Obispado) y que contrastaba favorablemente al compararlo con las modestas oficinas que se ocuparon en el centro de la ciudad, en dos casas rentadas, en Matamoros y Dr. Coss durante más de veinticinco años.

Una década después, en 1980, el área metropolitana tenía ya una población de 1,988,012, dándose servicio al 87.10%, equivalente a 1,731,588 habitantes. Una fuerte sequía a principios de esta década, obligó al Gobierno a implementar varias acciones para paliar el problema de la falta de suministro, entre ellas, se realizó un Programa de Emergencia para perforar pozos en el área metropolitana e inclusive se obtuvo la colaboración de varias industrias que cedieron temporalmente el suministro de agua de sus pozos, para incorporarlos a la red. También se tuvo que establecer un severo racionamiento de horario. Se intensificó el reparto de agua en pipas.

Para el año 2000, el área metropolitana ya contaba con 3,244,415 habitantes y se tenía una cobertura del servicio del 99.59%. Se llevó a cabo un programa de sectorización en la ciudad con el propósito de optimizar la distribución de agua, regulando los caudales y presiones para disminuir a su vez las pérdidas de agua por fugas en la red de distribución. Se dividió la red de distribución en 1,640 sectores de 500 usuarios cada uno, que representaron 727,015 tomas domiciliarias. Esto también facilitó la labor de efectuar cierres por reparaciones en un sector determinado, sin afectar a un sector o sectores más amplios. En este programa se repararon 28,724 fugas en cuatro años.

Con la reforma hecha al Decreto de creación de esta Institución, específicamente lo relativo al drenaje pluvial, se desarrolló un ambicioso programa de construcción de pluviales en el área metropolitana, sobre todo en zonas de alto riesgo. Con una inversión cercana a los $ 2,000 millones de pesos se realizaron durante casi cuatro años las obras planeadas para este propósito. También es de destacar que se han hecho fuertes inversiones en los municipios foráneos, en obras de suministro de agua, de drenaje y saneamiento.

En noviembre de 2004 se creó el Instituto del Agua del Estado de Nuevo León, como organismo desconcentrado, jerárquicamente subordinado a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey. El objeto de este Instituto es la de coadyuvar con SADM en aspectos de investigación, creación de tecnología para la exploración, conducción, abasto, saneamiento, recuperación, tratamiento, reuso y distribución del agua. Actualmente este Instituto ya está desarrollando algunos proyectos y ha brindado asesoría a otros organismos que la han solicitado.

El suministro de agua potable es un factor vital que contribuye a mejorar la calidad de vida y el desarrollo económico y social de una comunidad. Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey a través de su evolución en un siglo de existencia, pasando por etapas de crisis debido a la falta de agua y como en la actual (desde hace poco más de cuatro años), que se abastece sin restricciones las 24 horas del día, sigue cumpliendo su misión de ser una empresa ejemplar, resultado de la cultura del agua que ha adoptado la comunidad y con el esfuerzo conjunto del Gobierno estatal y federal, el personal de la Institución y los propios usuarios, buscando un nivel de excelencia, considerando siempre la seguridad, calidad y servicio para el mejor aprovechamiento sustentable del agua.

El reto será continuar en la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento.
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